Hazte el muerto

 

Hazte el muerto es mi segunda novela. En ella intento abordar el tema de los muertos vivientes con un enfoque diferente. ¿Es posible que en una novela de zombis no muera nadie? ¿Que no aparezcan plagas, posesiones ni resucitados? Lo es. Hazte el muerto responde, además, a otro tipo de pregunta: si la ciencia médica lo hiciera posible, ¿te gustaría convertirte en un muerto viviente? ¿Pagarías por moverte, sentirte y comportarte como un miembro de una horda de muertos vivientes en un paraje apocalíptico? La respuesta se encuentra en un pueblo abandonado en un valle recóndito de los Pirineos y es una experiencia reservada sólo para unos pocos.

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Todavía no sé si llamar a Saul

Los creadores de Breaking Bad tenían la presión del listón alto y, a la vez, la carta blanca del  éxito cosechado, cuando se pusieron manos a la obra con Better Call Saul. Se lo tomaron con calma, le dieron forma y parieron una primera temporada de ritmo desigual pero con un final que prometía una excelente segunda temporada. No nos engañemos, el éxito de Saul –­o más bien el de Jimmy McGill– está en sus trapicheos. Dedicarle un par de episodios a sus orígenes no está mal, pero lo que los espectadores querían ver –yo por lo menos– era como Saul conseguía salirse de  situaciones límite o como ayudaba a personajes egoístas y con pocas luces. Algún episodio de la primera temporada, como el de los gemelos contra Tuco Salamanca, responde a este esquema. La mayoría no. Al final de los primeros diez episodios –no explicaré cómo– nos imaginamos que Jimmy McGill ha abandonado su deseo de ser un “buen abogado” y que en los próximos diez veremos por fin a Saul, pero no ha sido así. El primer episodio de la segunda temporada es largo, lento y descorazonador: volvemos a lo mismo. El hermano de Jimmy sobra, la relación con Kim aburre y todo lo que sucede en el bufete de Hamlin & McGill es soporífero. Por suerte, las tramas del viejo Mike, su historia y los personajes con los que se relaciona –en especial, el informático– suben el nivel de la serie y nos insinúa en lo que se podría convertir si Jimmy perdiera sus escrúpulos de una vez. Pero hasta que el personaje de Bob Odenkirk no deje de llamarse Jimmy y adopte por fin el nombre de Saul, esta serie no será lo que tendría que haber sido desde un principio.

“The Jynx” contra “Making a Murderer”: dos enfoques de documentales seriados

Son dos de las series documentales sobre las que más se ha habló el año pasado. Las dos giran en torno a un caso criminal y la supuesta culpabilidad de sus sospechosos. Es difícil adelantar algo de la trama sin desvelar más de la cuenta… pero sólo decir que una es muy recomendable, consigue articular una historia y un final; y la otra se alarga en exceso y termina con un final tan abierto como decepcionante.

La primera, “The Jynx”, nos narra en 6 episodios de 45 minutos la historia de un presunto asesino millonario y excéntrico y su relación con el director del documental. Nos enseña las tripas de la investigación: mezcla el making off con el propio documental, y está muy bien editado. Empieza con una anécdota y se desgrana en una trama con final sorpresa. Quizás se echa de menos un último episodio recapitulativo, pero se sostiene sobre unas bases sólidas.

Esa misma es la principal carencia de “Making a Murderer”, su insolidez. En este caso el protagonista es un personaje marginal al que el sistema judicial acusa en falso (no adelanto nada que no se explique en los primeros diez minutos), justo al contrario del caso anterior. El millonario de “The Jynx” utiliza su posición y recursos para escapar de su presunta inculpación, mientras que el de “Making a Murderer” se presenta como una víctima del sistema judicial americano. En este último, durante los primeros cuatro episodios la trama engancha y se intuye un final. Los realizadores combinan imágenes de los juicios con el tratamiento de los medios y con entrevistas en exclusiva de padres y familiares. Testimonios directos de gran mérito, fruto de un trabajo de más de diez años.  Demasiado material acumulado que los realizadores no saben seleccionar y con el que montan más de diez horas de documental, difícil de seguir en algunos tramos y sin un final concluyente. Lo peor de todo es que durante todo el documental tan sólo asistimos al testimonio de la defensa, no nos dan los dos puntos de vista de la acusación y no aportan pruebas sólidas que argumenten su postura. Quizás se podría haber solucionado esta falsa subjetividad si los realizadores se hubieran convertido en un personaje más de la trama, como en “The Jynx”, pero no es el caso.

Me surgen varias dudas: ¿un documental debe narrar una historia o limitarse a dar fe de unos hechos? ¿El realizador debe borrar sus huellas para buscar la máxima objetividad  o lo más sincero es incorporar en la historia su propia investigación? ¿Los documentales seriados están sobredimensionados? Seguramente sí, pero ¿qué serie de ficción no incluye de vez en cuando un episodio de relleno o recapitulativo?

5 razones para ver “Batman vs Superman” (y otras 5 para no verla)

Qué importantes son las expectativas con las que vamos a ver una película para que esta nos guste o la odiemos. A quien se haya leído el cómic y haya estado un año esperando , la película le hará hervir la bilis. A los afortunados que fuimos a verla después de un par de críticas destructivas, nos gustará. Ahí van cinco buenos motivos para invertir dos horas y media de nuestro tiempo en verla…

  1. Ben Afleck no está mal. A todos se nos escapó una lagrimita cuando se filtró quien se vestiría con el traje de murciélago, pero tranquilos está más que digno. No ha sido el mejor, pero está a la altura del personaje.
  2. El director, Zack Snyder, es capaz de lo mejor y de lo peor, pero por el momento es el autor del mejor film de superhéroes hasta la fecha (no, Leónidas no tenia poderes) que en mi opinión es Wachtmen.
  3. Un Batman cachas pero carrozón. En la historia representa que han pasado ya sus mejores días y su nueva constitución está bien conseguida. Recuerda a un viejo rockero, pasado de esteroides pero con todavía mucho para repartir.
  4. Superman desde otro punto de vista. En el inicio del film, el de Krypton es una arma masiva descontrolada. Vemos las víctimas que sufren cuando se estrella contra un edificio o cuando se le descontrolan los rayos X.
  5. La primera parte de la historia está bastante contenida. Nos intentan justificar el porqué de su odio mutuo y casi lo consiguen, pero después la cosa se descontrola…

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…a partir de la hora de metraje llegan los motivos para no verla.

  1. Aquaman, Flash, la Mujer Maravilla… colados con calzador. Unos convertidos en mero trailer-product placement. La otra no aporta nada a la historia, tan sólo da pie a la que DC Comics y Warner Bros puedan hacer la competencia a la Marvel y Walt Disney.
  2. Lex Luthor. El personaje de Jesse Eisenberg está sobreactuado, cargado de tópicos y mal perfilado. Se le puede perdonar porque quizás tenga más culpa de ello el director y el guionista que él mismo.
  3. El Bat-coche menos creíble desde la Lego película. Me daban ganas de buscar el mando de la Playstation para poder conducirlo.
  4. El monstruo final. Sin ánimo de chafarle el final a nadie, pero el gran villano final está sacado directamente de las Minas de Moria. Parece que hayan pirateado un par de archivos de los ordenadores de Weta Workshop y les hayan añadido un par de rayos con el Cinema 4D.
  5. La segunda mitad de película es un descontrol. Superman se desmelena, Batman sujeta las velas y la Mujer Maravilla luce modelito. Para terminar con un final trampa de un previsible que asusta.

No digo nada más, para no chafarle la película a nadie. No vayáis a verla con las expectativas muy altas y os gustará.

¿Por qué hay que ver The Knick?

Lo primero que escuché de ella fue que Clive Owen protagonizaría una serie donde haría de médico drogadicto, lascivo y racista de principios de siglo XX. “Ya tenemos otro actor de cine que quiere ganar prestigio en televisión con un especie de “House” cambiada de época para que no se note el plagio”, pensé. Pues, no. El Doctor Thackery es drogadicto, lascivo y racista (aunque hace una excepción con las prostitutas orientales) pero su personaje no tiene nada que ver con el de Hugh Laurie. La serie se centra en los trabajadores del hospital The Knickerboxer, un centro real que existió en Harlem hasta 1979, y retrata con crudeza cómo se realizaba la medicina en aquellos años. Retrata a los cirujanos como una mezcla entre carnicero y carpintero. Sorprende la documentación médica de la producción: desde el libre uso de la cocaína como anestésico a lo “aséptico” de las operaciones (sin guantes y en espacios abiertos al público que quisiera asistir).

Otro aliciente para ver la serie lo encontramos en la dirección. El mismo Steven Soderbergh ha dirigido todos los episodios. Sí, todos, 10 por temporada. Porque lo normal en este tipo de producciones es que el director estrella dirija dos o tres episodios y ceda el testigo. Soderbergh no lo hace y le otorga un estilo propio a algunas escenas que magnifica el resultado. Ojo también a la banda sonora, con ritmos modernos combinados con una ambientación perfecta.

Por último, destacar también los personajes secundarios, encabezados por la enfermera Lucy (Eve Hewson) que, sin adelantar nada de la trama, brilla en la escena en que va a buscar a su casa al indispuesto doctor. Tan cruda y romántica como la serie.

La piel contra el asfalto

libro la piel 3dLa piel contra el asfalto es una novela de terror ambientada en la carretera que intenta explorar el misticismo de los coches clásicos, el aura enrarecida de las carreteras secundarias, la atracción enfermiza que ejerce la velocidad en algunos individuos y lo fácil que puede llegar a romperse esa falsa sensación de seguridad que nos embarga al volante.

Título: La piel contra el asfalto
Autor: Ivan Flix Villegas
Publicación: Mayo del 2015
Editorial: Corona Borealis
ISBN-10: 1512266485

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La verdad ya no está ahí fuera

Expediente X ha vuelto después de nueve temporadas y más de diez años de parón con nuevos episodios (lástima que solo sean 6). Tenía muchas ganas de volver a ver a Mulder y Scully en la pantalla y ver cómo la serie se actualizaba a los nuevos tiempos, pero me daba miedo de que mi serie favorita de los 90 pinchara en el nuevo milenio. No ha sido así.

Al principio tuve mis dudas… la temática central de la serie siempre habían sido los ovnis y me parecía que Roswell caía ya un poco lejos en cuento a ficción (véase la última y patética vuelta de tuerca de Extraterrestial). Pero después de una secuencia para ponernos al dia y de recuperar la misma careta de los 90 (¡genial!), nos encontramos con unos personajes que no se han quedado anclados en el tiempo. Han pasado por sus más y sus menos y han seguido adelante. Imagino que tanto los personajes como los actores necesitaban vivir sus vidas: Gillian Anderson protagonizando alguna película, una serie propia y un papel importante en la última temporada de Hannibal (aunque sea la temporada más floja de la serie se agradece su mayor protagonismo). Por otro lado, David Duchovny consiguió por fin desencasillarse de su personaje gracias a Californication y recuperar las ganas (o los dólares) para meterse de nuevo en la piel de Fox Mulder.

Por último, el giro de la trama principal de la serie es un acierto. Para no adelantar nada a quien no haya visto el primer episodio sólo diré una cosa: la verdad ya no está ahí fuera…

El periodista Ivan Flix presenta su novela “La piel contra el asfalto”

Hace 30 años una persona con catatonia es dada por muerta y su cuerpo es utilizado en pruebas de impacto de automóviles. Este es el punto de partida de la novela “La piel contra el asfalto” que se ha presentado al público en la Libreria La Temerària de Terrassa.foto presentacion novela

El autor, Ivan Flix Villegas, periodista y realizador de Televisió Sant Cugat, y la periodista Laura Pou presentaron esta historia de terror que explora el lado oscuro de la carretera.

El autor también quiso destacar que la su novela está protagonizada por unos personajes muy cercanos y de cómo cambia su día a día cuando se cruzan con un elemento fantástico.

Algunos de estos personajes son un perito de la DGT que padece amaxofobia, pánico al tránsito rodado, un adicto al tunning que ve como su familia y amigos mueren en la carretera o un cura de una parroquia de barrio con un pasado plagado de claroscuros. Otro de los protagonistas no es una persona, sino un vehículo: el mítico y desconocido Dodge 3700 GT. Un coche americano fabricado en la Galicia de los años 70 que era uno de los más potentes de su época: desarrollaba más de 150 caballos cuando los 600 que inundaban las carreteras en aquella época tenían sólo 25.

El autor y la presentadora también analizaron otras curiosidades históricas que enriquecen la novela, como el uso de cadáveres en las pruebas de impacto de automóviles. Un hecho que puede parecer un elemento ficticio pero que fue una práctica habitual durante los años 50 y 60, cuando los fabricantes empezaron a mejorar significativamente los elementos de seguridad de los vehículos.

El autor también quiso agradecer a su editorial Corona Borealis que apostara por su novela. Una editorial malagueña integrada por autores que desean construir un nuevo territorio en el mundo editorial y que desea ser una plataforma interactiva entre lectores y autores, por lo que dedica especial atención a la realización de actos públicos para la difusión de sus obras. En este caso, de La piel contra el asfalto.

Su autor también quiso explicar cómo vivió el proceso de escritura de la novela.

Una vez finalizado el acto, el autor respondió a las preguntas de los asistentes y firmó todos los ejemplares de los lectores que se quisieron acercar hasta La Temeraria. Una librería de reciente creación y que apuesta por los autores noveles. La Temeraria, ubicada en el centro de Terrassa, tendrá “La piel contra el asfalto” en stock per a que la adquirir todo el que esté interesado en esta mezcla de terror y gasolina.